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SECRETARIA ACADEMICA Día del Profesor |
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La
Secretaría Académica ha propuesto la realización de
este acto que recuerda a docentes que se desempeñaron en esta Universidad
desde el inicio de sus actividades académicas en 1975 a la fecha.
Esta propuesta se inscribe en una política de memoria que queremos expresar y sostener convencidos que las Universidades, que tienen por destino forjar futuros, no podrán hacerlo si no recuerdan el pasado. Quizás resulte conveniente detenernos un poco en esta idea, que es la que genera este acto, sólo breves palabras para compartir, porque creemos que es una línea de pensamiento, un eje que puede dar dirección a muchas de nuestras acciones y decisiones y que, en definitiva, coincide con recordar nuestras coordenadas, los fines a los que nos debemos como académicos. Es curioso, pero hoy los rumbos se pierden con facilidad en las instituciones y la Universidad no es la excepción, entramos en nudos de confusiones, caemos todos presa del desasosiego y la desesperanza y nuestros actos se vuelven erráticos porque perdemos el norte y los grupos se desatan, se paralizan. Memoria....., destino....., dos cuestiones que se anudan y que nos anudan, porque recordar colectivamente nuestro pasado nos ayuda a perfilar colectivamente identidad y destino, pasado y porvenir. En esa trama de memorias, de instituciones y destinos se tejen los sueños sociales y singulares. Nos percibimos inscriptos en un devenir, en parte de un pasado y de un futuro común. En efecto, creemos que a las Universidades les toca pensar la propia época, problematizarla, teorizarla, historizarla, hacer discurso sobre el pasado, sobre el presente y el futuro y también sobre los enigmas que esos tiempos nos presentan. Creemos que a la Universidad le toca fundamentalmente alumbrar desde la historia, proponer salidas, alternativas hacia un destino común, de personas, de pueblo, hacia un proyecto deseable y posible, que podrá ser arduo, difícil, pero que si nos encuentra atados podría convertirse en una aventura de construcción maravillosa, vivificante. Pero, ese cometido no podrá ser si no miramos el pasado, sí no recordamos a los docentes que pasaron por la Universidad, Poco podremos hacer para perfilar el presente y el futuro si no somos capaces de una mirada aguda y objetiva a lo que ya ocurrió, a los docentes que hicieron, a lo que hicimos, en perspectiva serena, compleja y respetuosa, sin complacencias, pero contextualizada, atendiendo el tiempo de esas acciones. Tanto más podremos imaginar el porvenir cuanto más seamos capaces de ver el pasado. Tanto más sabremos de nosotros mismos cuanto más seamos capaces de vernos en el pasado, de reconocernos en los otros. Creemos también que en ese historizar que la Universidad debe hacer, es en buena medida ir dejando marcas, señas de nuestro paso, tanto del hacer como del recordar para que las generaciones venideras puedan ver en ellas, verse en ellas, verse haciendo historia y continuar. Por ello este acto de memoria que hacemos pretende que quede en la institución, en su materialidad, una placa sencilla que haga discurso de nuestro discurso. Actos grandes y pequeños para ir haciendo historia, la nuestra, la personal, la institucional y la colectiva. La condición es no perder de vista que hacemos, porque lo hacemos y en que proyecto se inscriben, sólo así podemos llegar a ser quienes queremos y creo, merecemos ser, como Universidad y como sociedad. María Mercedes Arce de Vera |
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25 años |
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